sábado, 15 de noviembre de 2014

TAFALLA . Aimara Teatro


 V Festival del Tercer Sector Gabalzeka Tafalla 2014
“YO SOY LA REVOLUCIÓN” DE AIMARA TEATRO

Adaptación de la obra de Peter  Weis ““Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat representado por el grupo escénico del hospicio de Charenton”. Conocida como Marat-Sade
Dirección: Javier Liñera
Viernes,  14 de noviembre, 20:30 h.
Casa de Cultura de Tafalla

Aimara Teatro es un grupo amateur que nos recuerda a muchos grupos que conocemos. Inicia su andadura en 1996 en el seno del grupo de mujeres “Aurreraka”, de Amurrio, de donde despegará para centrarse en el apasionante mundo del teatro.

Su trayectoria y los montajes que han abordado en estos años reflejan sus objetivos de conectar con el público y desarrollarse artísticamente como grupo. Acompañados en la dirección por distintos profesionales, han crecido y transitado por lenguajes poéticos, comedias, teatro social, absurdo, naturalismo, surrealismo... subrayando la búsqueda que ya les caracteriza e identifica como agrupación dinámica interesada en acercar al público el teatro y ofrecerle siempre algo nuevo y mejor.

Así empezaron a llegarles premios y con su último montaje (el presentado en Tafalla) han sido seleccionados también para participar en uno de los certámenes amateurs más reconocidos, el Festival de Teatro Aficionado de Rivas-Vaciamadrid. Su interés por el público y el teatro también les ha llevado a implicarse en la organización de la Muestra de Teatro Amateur de Amurrio y a trabajar en la reivindicación de un espacio digno para el teatro aficionado en su entorno, promoviendo representaciones en su localidad tanto de grupos amateurs como profesionales.

En esta ocasión han arriesgado con el montaje de una pieza que es un hito en el teatro contemporáneo europeo: “Persecución y asesinato de Jean-Paul Marat representado por el grupo escénico del hospicio de Charenton”. Obra conocida como Marat-Sade, de Peter Weiss, que constituye un llamativo ejemplo de teatro dentro de teatro y una síntesis de varias corrientes teatrales modernas: el teatro épico, el teatro del absurdo y el teatro de la crueldad. Una obra, que mereció el interés de Peter Brook, maestro del teatro contemporáneo europeo, para realizar una versión cinematográfica excepcional. Se trata de un texto de compromiso político que plantea una reflexión incisiva sobre el liderazgo revolucionario, la sexualidad y la violencia.

Aimara ha presentado en el Festival una adaptación de esta gran obra conducida por Javier Liñera, un profesional que desde la distancia y acercando París y Amurrio, ha aprovechado la coincidencia con un grupo aficionado para crear un espectáculo artísticamente ambicioso.
Javier ha sabido conducir torpezas, inexperiencias, inseguridades en el oficio de actor, dificultades en la gestión de la dedicación amateur, escasez de medios... para crear una obra coral en la que actores y actrices consiguen mantener la atención del espectador para que siga atrapado a una trama compleja, plena de contenido que nos obliga a hacer continuas transcripciones de un momento histórico crucial en la historia de la construcción de la Europa actual.
Yo soy la revolución”. es una adaptación que bebe de esa inspiración del teatro de la crueldad en el que Artaud propone cambios en la relación del espectador con el teatro. Frente a un teatro concebido como pasatiempo, se propone un teatro liberador de energías reprimidas en el ser humano que intenta borrar límites entre la escena y el público, y recuperar la magia de ceremonia iniciática que era el teatro en sus comienzos.
El asesinato de Marat  ̶ líder de la revolución francesa ̶, representado por enfermos mentales dirigidos por otro interno, un loco revolucionario, el Marqués de Sade; pretende llevarnos a un lugar de inquietud que nos coloca en una posición transformadora. Asistimos a un debate entre testigos y víctimas de la revolución que trasciende el hecho histórico para tratar temas universales y eternos de la naturaleza humana.
Esta representación es un ejemplo de que la altura de un texto profundo y complejo abordado con rigor y conocimiento por un grupo modesto, puede conseguir sus objetivos, de llegar al público con una puesta en escena acertada y cuidada; con una implicación de actores y actrices en el mantenimiento de una atmósfera, con  entrega al riesgo interpretativo.
Quisiera destacar la valentía y correcta ejecución de Aimara en este difícil trabajo coral y la dirección de Javier Liñera que con sobriedad pero con gran delicadeza y rigor; conduce la apropiación  de la compañía de este texto por los lugares que pretende la obra: confundir realidad y teatro, humanizar la locura, remover en el espectador las ansias de libertad, el espíritu crítico y recuperar su ilusión por el cambio, la otra cara de la moneda del desencanto.
Solamente apuntar que faltó un poco mas de entrega en algunos personajes. Con este texto no caben timideces ni miedos. El cuestionamiento de la moral política está presente en la obra; pero quizás falte superar pudores para abordar con fuerza el tema de la sexualidad.
Enhorabuena por ese trabajo y gracias por acercarnos a este agujero negro del universo del Teatro.  



Javier Salvo


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