domingo, 8 de septiembre de 2013

25 AÑOS DE TEATRO. EL GAT

ANIVERSARIO


 25 AÑOS DE TEATRO. EL GAT

Cuando asistí por primera vez a una representación del Grupo Alhama de Teatro me harté de reír. Habíamos compartido cartel en los noventa, en unas noches de teatro inolvidables que intercambiábamos los grupos de Estella, Tudela, Corella, Peralta y Tafalla nuestros respectivos públicos; pero aquel programa simultáneo no nos permitió conocernos y disfrutar como ahora las obras de otros grupos amateurs.

Artaud achacaba la decadencia del teatro contemporáneo a la pérdida por un lado del sentimiento de lo serio y por otro del de la risa, por  haber perdido, entre otras cosas, el verdadero sentido del humor y el poder de disociación física y anárquica de la risa.

Estos grupos locales como el de Corella luchan sin proponérselo contra esa decadencia.

Pero dar continuidad a una labor teatral durante veinticinco años es algo muy serio.

Nos juntamos a hablar una tarde con Javier y Manuel en su “gatera”, ese local que tan bien les retrata. Se trata de un espacio familiar, ordenado, pulcro; que atesora experiencias de teatro en trajes, libros, objetos... con toda la delicadeza que se merecen. Me enseñan una colección completa de la editorial Escélicer (sólo les faltan dos números) me dicen. Unas cincuentas butacas, para un público selecto en los preestrenos y para que estén cómodos los hijos y acompañantes de los actores en los ensayos.

Este espacio es una joyica que no hubieran soñado los primeros cinco años que ensayaban recorriendo bajeras prestadas improvisadamente. Tampoco hubieran soñado con que el público local que llenaba el cine en sus funciones, llenaría ahora la Casa de Cultura con grupos foráneos. Esta ha sido también su labor.

Hablar de años puede ser hacer historia. Repasar una experiencia humana con el teatro es revivir como se gesta una obra, como se forma y reforma un grupo, como se superan las complicaciones del amateurismo. Hablamos de lo que todos los que estamos en el mundo amateur sabemos, del talento natural, de la formación, de la formalidad a la hora de asistir a ensayos, de tener la tarea hecha, de coordinar un montón de actores con diferentes experiencias y circunstancias personales... Del trabajo que supone ensayos hasta las tantas, en fines de semana... el sin parar.

Cuando terminen con la obra que van a estrenar para su aniversario, empiezan con el cuento de navidad, siguen con las jornadas barrocas, con la colaboración con la cabalgata  y entre medio la participación en un espectáculo homenaje en el pueblo vecino. Un año agitadillo.

No nos da la vida, dicen. Para celebrar este aniversario empezaron con un calendario atrevido, desnudos artísticos recreando personajes de obras de teatro. Después barajaron muchas ideas y al final se han volcado en estos proyectos que arrancan este septiembre con un estreno.

La obra “Cosas de mujeres” cuenta con Rebeca Sanz como directora. Rebeca empezó en el GAT con doce años, haciendo el papel de un viejecito. Esta historia se repite en muchos grupos, alguien que empezó de joven en un grupo aficionado realiza estudios superiores o universitarios de teatro y vuelve al grupo para dar formación o como en este caso a dirigir un montaje.

Últimamente este papel de dirección le tocaba a Manuel Izal desde que el grupo confió en él “inconscientemente” dice, para dirigir La molinera de Arcos. Reconoce que no tiene formación de director, hace lo que ha visto que hacían quienes les han dirigido: José Mª Litago,  Francisca Llorente, Ricardo Romanos o Marcelo Vernengo. También ha completado su formación después del primer curso de Técnicas teatrales que en 1988 organizó la comisión de cultura del Ayuntamiento de Corella, de donde surgió el grupo; con otros cursos organizado por el GAT, impartidos por las personas que lo han dirigido y por la Escuela Navarra de Teatro. Yo le pregunto a Manolo si hay algo genético, en este veneno del teatro, porque el apellido Izal resuena en muchos carteles de aficionados. Reconoce que la afición por lo menos en su caso se transmitió por vía familiar.

Hoy el grupo también es una gran familia, formado con personas entre diez y seis y cincuenta años. Se nutre muchas veces de la cantera del Instituto de Corella que hace un montaje anual. Han compartido experiencias inolvidables y únicas llenas de magia haciendo pasar a los espectadores muy buenos momentos con la única recompensa de sus aplausos y esa satisfacción de hacer algo bien y a gusto. Este arte nuestro es fácil porque va de eso, de “facilitar” experiencias agradables al público.

No importa si hay que actuar encima de un carro y tener que mantener el decorado en pie sujetándolo durante toda la función. Con la escenografía les gusta también complicárselo para ponérselo fácil al público, que no tengan que hacer demasiado esfuerzo en adivinar dónde suceden las cosas en escena.

Entre los cambios que apuntan en estos años está precisamente la simplificación del tiempo de montaje y desmontaje gracias a las infraestructuras que tenemos en nuestra Comunidad Foral. Ahora no es necesario tantas veces cargar con todo el equipo de iluminación y sonido. Se hacen menos actuaciones pero apuntan que es por algo positivo: hay mas grupos de teatro y como contrapartida gracias a la federación se les han abierto nuevos lugares en el norte de Navarra y la cuenca de Pamplona. Otros espacios que recuerdan de forma especial aunque con igual cariño son los teatros de Plasencia y Almagro en que tuvieron ocasión de representar.

Han recorrido a través de mas de veinte montajes, distintos géneros y autores: Cervantes, Ibsen, Lorca, Jardiel Poncela, Casona, Tejedor, Llopis, Arrabal, Paso... y múltiples colaboraciones con otros grupos como La Trapera, con otras iniciativas en Corella y municipios vecinos, participando también en películas y cortos. Recíprocamente han contado con el apoyo de su ayuntamiento, de la Escuela de Artes, el Instituto, la asociación de mujeres y un público fiel, principalmente a sus comedias que son también las que les dan más satisfacciones entre otras cosas por tener mas oportunidad de representarlas. Como anécdota me cuentan que a una comedia que llevaba por título “Qué solo me dejas”, le tuvieron que cambiar el título por el de la moraleja de la obra “El muerto al hoyo y el vivo al bollo”, ya que el título original sonaba a drama y no les llamaban para representarla.

Y es así. Aunque les causa gran satisfacción y han tenido buena crítica sus montajes de corte clásico o dramático, la realidad es que no es cuestión de que “nos dejen solos” y el público o los programadores mandan.

La conversación con Javi y Manolo, mis amigos, ha transcurrido en un ambiente teatral amateur, entre el coqueto escenario y el entrañable patio de butacas de su local, interrumpidos por cuestiones de trabajo... Javi nos deja porque tiene ensayo de la nueva coreografía, un joven actor viene a hacerse pruebas de maquillaje y Mari luz, otra de las fundadoras del grupo, se acerca al local a preparar su nuevo papel. Han pasado 25 años de teatro en una  tarde.

Javier Salvo


Felicidades a Manolo Izal, Mari Carmen Jiménez, Lucas Eza, Mónica Garbayo, Mariluz Sesma, Isabel Sesma, Antonio Martín, Ángela Jiménez, Javier Fernández, Sara Navarro, Álvaro Navarro, Miguel Ayala, Javier Jiménez, Aaron Catalán, Arturo Barranguan, Esther Pérez, Silvia Calvo, Araceli Sainz, Rebeca Sanz, Esther Caballero, Mikel Sanz, Silvia Ayala, Rosa Mellado, Fernando Guadilla, Villar Izal, Asun Jiménez... y tantos otros que han compartido este recorrido.





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