martes, 16 de abril de 2013

TRAPALÁN

Una historia tras una ventana.


Algún amor que no mate. Autora: Dulce Chacón. Grupo de Teatro: Trapalán. Dirección: Óscar Orzaiz. Reparto: Ariane Irune, Belén Lasterra, Judit Álvarez de Eulate, Maite Unanua, Paula Beriain, Sonia Otxoa, Vanesa Latorre. Equipo técnico y artístico: Iban Piedra, Amaia Zuza, Virginia Oroz, Amaia Olangua y Noelia Azcárate. Lugar Polideportivo de Villatuerta.


Hace falta poco artificio para que surja la magia del teatro. Un escenario sin patas ni telón de fondo, sin cicloramas ni gobos ni proyecciones. Con los elementos justos para que un corifeo formado por mujeres jóvenes nos relate la historia de Prudencia sin desvaríos, con la frialdad con que trata la modernidad el drama humano. La sala de usos múltiples de un polideportivo ayudó a reforzar esta sensación de nada por delante nada por detrás.

¿Qué queda para la magia?: la verdad. La interpretación de siete actrices jóvenes que son indistintamente durante una hora Prudencia, su prima, su vecina, las amigas de Prudencia, la suegra, el marido, la amante del marido... y sus recuerdos blancos de quince años.

A veces, tanto teatro dirigido a llenar nuestro ocio con carcajadas, nos hace olvidar que el teatro es arte, el arte de representar la vida y representaciones como esta que ofrece Trapalán, nos lo recuerda. Hay mucho arte en la forma en que Óscar Orzaiz ha encarado esta narración de una vida que se escapa.

No ofrece nada nuevo porque todo está descubierto en las artes escénicas; pero elige y utiliza con la medida justa, con sentido preciso, todos los elementos de la escena sin concesiones superfluas. Prudencia en el espejo, Prudencia leyendo una revista, Prudencia realizando tareas domésticas, Prudencia en la siesta. Un día a día en el que todo adquiere una dimensión simbólica que evoca el teatro clásico.

Vivir es morir cada día. Unos pocos juegos de luces y una música perfecta nos crean esa sensación del fluir orgánico. Respiramos cada escena, el corazón nos late al mismo ritmo que esos sonidos, con los sobresaltos justos para despertar y ser conscientes de que vivir puede ser más que eso. Que todas las Prudencias del mundo merecen más que eso.

Trapalán es un grupo joven pero con diez años de experiencia. Una experiencia guiada por Óscar de manera acertada. No lo conocíamos. A menudo cuando asistimos a la representación de un grupo amateur juzgamos sus errores naturales, apuntamos las cosas que deben mejorar y nuestra atención se desvía hacia aspectos más socioculturales que artísticos. En representaciones como esta no sería justo. Ahí estaba el público, sorprendido, quizás había acudido a ver una comedia más y salió con el corazón sobrecogido; pero volverá al teatro y seguro que recordará esta experiencia compartida con un grupo de muchachas de Mañeru.

Zorionak.
Javier Salvo

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