jueves, 11 de abril de 2013

B-B Brecht y Bruno...

... por Madre coraje.


Bruno se acercó a La Trapera con trece años. Empezó a relacionarse con el teatro en la escuela, de la mano de Pili Moreno y desde entonces no se ha apartado del quehacer teatral. Tampoco ha perdido de vista sus orígenes y muchas veces ha estado vinculado a los trabajos del grupo donde se inició.


Acertadamente se ha apoyado en grandes autores para trabajar dos objetivos: que el teatro además de entretener sea un espacio de reflexión, comprometido con el tiempo que le toca vivir, y que suponga un reto interpretativo para los participantes, para que el proceso de creación les ayude a crecer como artistas y como personas. Bertolt Brecht es un autor que se presta a un trabajo en esas direcciones.

Esta claridad en la comprensión del hecho teatral como acto artístico de comunicación entre público y actores, la ha adquirido Bruno en su ya larga trayectoria . Después de pasar por La Trapera y un año en la Escuela Navarra de Teatro, se licenció en la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid (RESAD) y ha participado como actor en buen número de montajes como profesional, muchas veces afrontando clásicos: Shakespeare, Cervantes, Moliere, Lope de Vega..., con grandes compañías como el T.N. de la Zarzuela, y de la mano de reconocidos directores como Juan Pastor, Lawrence Boswell..., también lo hemos visto recrear personajes en películas y series de Televisión.
Para entrar en la RESAD, le vino bien la experiencia de La Trapera, su primer contacto con la disciplina teatral, la interpretación y el descubrimiento del texto de la mano de directores como Marcelo Vernengo, un gran maestro.
En el 2006 se inició en el trabajo de dirección con su grupo y ya van ocho montajes de distinto género pero siempre con textos y autores de renombre: Goldoni, Valle Inclán, Lorca... Siempre le ha atraído la dirección y le gusta trabajar en este ámbito amateur, dice que con cuanta más gente mejor. El teatro amateur necesita savia nueva, de gente que lo intente para que haya a quien le pique el gusanillo, que tenga ilusión por tirar del carro.


Del carro de Madre Coraje, además de Bruno, tiran nueve actrices y actores que dan vida a una quincena de personajes. Es un carro imprescindible. No podía ser que Brecht, un gran clásico de nuestro tiempo se quedara en las estanterías leído y releído sin cobrar vida.

¿Qué sentido tiene meterse en esta empresa?


Primero que a no ser una compañía como la del Teatro Nacional, solamente podemos esperar que un grupo de amantes, locos por el teatro se lancen a semejante aventura.

Pregunté a Bruno por la actualidad de la obra. Si el teatro de Bertolt Brecht se caracteriza por ser un teatro político y didáctico ¿cómo se relaciona en este momento con la situación que estamos viviendo como público?
El interés de la obra comenta Bruno que reside en su complejidad. La contradicción es algo inherente al ser humano. Desde esa perspectiva, sin mensajes cerrados, la obra habla de economía y de confrontación para que el público reflexione, abra su mente y saque sus propias conjeturas.
El teatro es espectáculo. La vida un cabaret sin fin que para ser representada necesita de canciones, de la ironía, del humor ácido y morboso. La trágicas resoluciones a los conflictos y situaciones grotescas protagonizadas por personajes que vagan perdidos en una miseria colectiva nos divierten, emocionan pero también nos provocan reflexiones.


Hay un poema de Bertolt Brecht que habla de que el mayor analfabeto es el político. Si no sabes de dónde viene el dinero que paga lo que comes, las armas, la prostitución... seguirás subyugado. En estos momentos el ciudadano tiene que comprometerse ética y políticamente desde la reflexión consciente de cómo es el mundo en el que vive. Quizás la crisis nos está llevando a justificar y bajar el barómetro moral a niveles muy bajos. Comenta Bruno.
El error de Anna Fierling, la Madre coraje, es creer que dentro de esa maquinaria va a poder encontrar un porvenir para ella y para los suyos . Sabe que se trata de una guerra económica, pero no es ella quien está ganando dinero.” Ella sólo intenta sobrevivir. “Y los pobres necesitan coraje para sobrevivir. Necesitan coraje para levantarse por las mañanas y salir adelante, para trabajar, para traer criaturas a un mundo donde no les espera futuro alguno.



La próxima oportunidad de disfrutar con esta experiencia teatral intensa, perfectamente presentada y abordada, valga la reiteración, con gran coraje por La Trapera, es este viernes 12 de abril en Estella, no os perdáis la ocasión.

Javier Salvo





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