lunes, 25 de febrero de 2013

Con el estreno de “Alphonse” del grupo Jacarandá, el sábado pasado finalizó el III Festival de Teatro amateur Escénica Navarra.


Sobre esta tercera edición del Festival Escénica Navarra voy a comentar algunas impresiones de las obras representadas realizando un repaso sobre lo que Escénica nos ha mostrado. No pretendo hacer ninguna crítica de los montajes representados desde un punto de vista convencional sino compartir lo que más me ha llamado la atención.

Mi primera impresión es que en este tipo de ciclos no se debería perder la colaboración de los grupos locales, tanto en su organización como en la realización.  Sería una pena, que debido a la relación directa Federación-Administración, los grupos locales (que comenzaron organizando estos Ciclos) quedasen relegados a un segundo término.

La apertura del ciclo de Escénica volvió a recaer, al igual que el año pasado, en el grupo Trapalán con su montaje “Algún amor que no mate”. Las chicas de Mañeru ponen este año en escena un texto sobre el amor mal entendido que consiguió emocionar al público. Y lo bonito de volver a verlas es constatar que no es un grupo efímero, que tiene recorrido y que aspira a continuar con nuevos trabajos. De ahí su reciente incorporación en la Federación. ¡Bienvenidas!

Al día siguiente, todo lo contrario, teníamos un grupo más que consolidado con sus recién celebrados 25 años en escena. ¡Y que sean otros 25 más, por lo menos! La Trapera adaptó la escenografía de “Esta noche no estoy para nadie” al escenario ya conocido de Huarte. Pero están más que acostumbradxs a este tipo de eventualidades y lo llevan con humor.  Seguramente todxs les hayamos visto actuar más de una vez y todxs destaquemos su entrega por el teatro, el buen ritmo de sus obras y lo bien que transmite la idea de grupo bien compactado de amigxs que vivencian el teatro como parte inherente de sus vidas y que sale a los caminos a llevar el teatro a cualquier rincón.

En el siguiente fin de semana vimos a Karretabidea con “Geriátrico casi perfecto”. Lo que más me gusta de este montaje es que apuesten por un texto escrito para el propio grupo, en este caso por Mikel Mikeo. Es decir, destaco que además de trabajar la interpretación también haya creación de dramaturgia. 

Algo parecido pasa con “Las chicas de Nedville”, la siguiente representación en Huarte por parte de Talo, ya que en este caso se precisa una adaptación del texto original, trabajo que corre a cargo  de Laura Laiglesia. De las mujeres de Talo (que me perdonen sus compañeros masculinos pero es lo que más me emocionó) sobre todo me fascina su trabajo de texto y la escucha que tienen. Son muchos años ya juntas y la compenetración entre ellas queda más que evidente.

Y por fin… ¡llegó el turno de Corella! Tenía muchas ganas de verles por Pamplona, seguro que ellxs también de subir por aquí y no sólo a ver a ver actuar a otros grupos o a participar en una junta. “Los tres etcéteras del gobernador” es otro trabajo de adaptación muy bien conseguido. La caracterización de los personajes, escenografía y vestuario muy lograda. Risas y admiración. Añado admiración porque el hecho de estar dentro y fuera, es decir, actuando y dirigiendo por parte de Manolo Izal me parece un trabajo admirable. Fue muy bonito verles tan contentxs y tan bien arropados en Pamplona. Qué bueno que cada vez haya más oportunidades para salir de nuestro entorno y llegar a más sitios.

Al día siguiente el turno le llegaba al grupo del Valle de Egüés, a Ligli Troupe, con su apuesta musical de un texto que ya nos había presentado Bubulú anteriormente: “No es tan fácil”. Por tanto, lo mejor de esta apuesta es el enfocar un mismo texto, reinventándolo. Y se puede constatar la aceptación de esta propuesta en cuanto a que la participación del público era más que evidente siguiendo cada una de las canciones.

Para cerrar el ciclo, teníamos la apuesta de Gabalzeka: “El bizco” y de Jacarandá: “Alphonse”. Curioso fin de semana en el que se cumplía un año del estreno de “El bizco” en este mismo ciclo y el estreno del nuevo montaje de Jacarandá. Este estreno lo esperaba con mucha curiosidad, la verdad. El teatro de Jacarandá me resulta muy interesante porque veo en él una apuesta por un teatro sin artificio, una apuesta por llevar a escena textos no convencionales. No se dejan arrastrar por lo que puede entenderse por un teatro comercial sino por un teatro personal, intimista y lleno de poesía. Impresionante ver tantos personajes en escena con tan sólo dos intérpretes. Creo que todxs salimos realmente admirados así que… la enhorabuena más entregada. Ha valido la pena esperar un año para encontrarnos con un trabajo tan redondo en todos los sentidos: interpretación, texto, mucha imaginación en la puesta en escena, juego, originalidad en el uso de elementos, un texto onírico que pocas veces tenemos ocasión de ver representado...Así que, muchas gracias Jacarandá por este cierre tan especial del III Festival Escénica Navarra.

Ventura (Incierto Troupe)

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