sábado, 26 de noviembre de 2011

Manifiesto "Entierro de la cultura". Estella / Lizarra

26 N: A LA CALLE POR DIGNIDAD
Gracias a todos por vuestra presencia. Permitidnos una breve disertación sobre la conveniencia de esta convocatoria, sobre las razones que nos han llevado a salir y a sacaros a la calle. Vaya por delante que nuestra pretensión principal no ha sido enterrar ni atacar a nada o a nadie. Sólo dejar patente nuestra indignación (ni siquiera eso, llueve sobre mojado), nuestro malestar porque, cuando las cosas vienen mal dadas, la cuerda siempre se rompe del mismo lado.

Y, como pretendíamos darle un carácter lúdico a esta jornada, nos marcamos como leit-motiv la estética del Carnaval. Porque a nosotros también nos va a tocar sufrir un período de penuria y de penitencia. Pero no estéis tristes. Que esto del entierro es sólo una excusa. Antes al contrario, pretendemos espolear vuestro ánimo al incitaros a acompañarnos.Para que también tuvierais voz en esta reivindicación en pro de la cultura. Que no morirá mientras cuente con nuestro aliento, con el aliento de todos.

Perdonadnos que los del teatro hayamos asumido un papel principal, lo que nos permitía utilizar nuestra arma fundamental: la palabra. Mira, como los políticos. No en vano nuestro habitat es la farsa, el engaño… Coño, seguimos coincidiendo. Aunque ellos pueden valerse de sus malas artes para que no les planteemos competencia. No en vano, como la prostitución o el propio teatro, la política es uno de los oficios más antiguos del mundo. Y es que así somos en el mundo de la farándula. Golfas, golfos y chalaneo.

Es en la calle donde se tiene que expresar el rechazo a ese papel pasivo, humillado y resignado que nos quieren hacer asumir quienes han generado la crisis y quienes la gestionan de manera interesadamente parcial. Basta! MENOS MERCADOS Y MERCADEOS, MAS OCIO Y CACHONDEO. Porque estamos dispuestos (qué remedio) a pagarles la crisis, pero que nos dejen disfrutar del sistema. Un sistema que debe garantizar nuestro bienestar. Que no nos vengan con cuentos: el bienestar no es incompatible con la crisis. Porque con la milonga de la crisis del sistema nos están amenazando con un perpetuo sistema de crisis que nos acogote paulatinamente.

Porque, aterrando al ciudadano con el Apocalipsis de la crisis, están cercenando prestaciones tan básicas como la educación o la sanidad. Pero aquella educación y sanidad que estorban a esos intereses superiores que defienden por encima de los de quienes les legitiman con sus votos. Y no queremos que ocurra igual con la cultura. Que el gobernante de turno nos diga, como en épocas pasadas, qué cultura es correcta y cuál estorba o desagrada. Porque lo que a ellos les suena a privilegio, según sea su destinatario, en otros sectores más blancos o políticamente neutros son la propia razón de ser de la academia municipal, del orfeón o de la orquesta más patriota. Por eso es tan importante la voz de la calle. NUESTRA VOZ.

Y en el ámbito más local, queremos denunciar el desamparo a que se ven avocadas las inquietudes juveniles, a pesar del buen hacer de una Casa de Juventud mermada en sus recursos, o, ya barriendo para casa, el teatro, que está últimamente disfrutando de una excelente salud, gracias a iniciativas juveniles o profesionales que favorecen una más amplia oferta, sin que desde la Casa de Todos se den por enterados de ese esfuerzo y de ese compromiso con el público estellés.

Y buena muestra de esto es la abulia con la que nuestros representantes observan la continua decadencia de este espacio cultural junto al que nos encontramos. Una infraestructura municipal desaprovechada por una gestión privada que desdeña inquietudes culturales y, con su abandono progresivo, lacera la dignidad de los espectadores. Es hora de exigir al Ayuntamiento que tome el toro por los cuernos y, entre todos, busquemos una salida positiva a este problema.

Problema que no vendría mal recordar que se genera en gran parte porque, como en muchas otras cosas, nuestra Corporación no tiene en cuenta para nada la voz y la experiencia de los colectivos. Y ésa, sin duda, ha de ser la gran REIVINDICACION de este acto. Que se oiga nuestra voz y que se gestione con criterio y con racionalidad, que el Ayuntamiento haga algo más que recaudar multas y apagar o encender farolas a su libre albedrío.

Por todo ello… vamos al lío. Porque, tanto a nivel local como autonómico o estatal, es más un problema de incapacidad de gestión que de capacidad de los recursos existentes. Porque no podemos pagar las crisis y encima carecer del más mínimo derecho a nuestra formación, a nuestro bienestar y a nuestro esparcimiento, con un hincapié especial en la salud cultural de una sociedad que debemos transmitir a generaciones venideras. Porque no podemos asistir inermes al mayor tongo de la democracia, a que nos SECUESTREN el voto en aras de altos intereses financieros (y a la postre partidistas, curiosamente en este país sólo pueden endeudarse los partidos y están entrampados con los bancos por mutua conveniencia).

Porque queremos que se reactive la economía y se solucione el problema del paro, por supuesto, pero… Porque no sólo de pan vive el hombre (y la mujer) REIVINDICAMOS nuestra dignidad ciudadana. Si esto fuera un melodrama al uso, remataríamos con aquello de “Es mejor morir de pie que vivir de rodillas”, pero, de momento, no es el caso. Salud y cultura. Viva el teatro.

No hay comentarios:

Publicar un comentario