martes, 8 de noviembre de 2011

¡ENHORABUENA AUZOA!

Lo primero que me vino a la cabeza antes del cuarto de hora de estar viendo Comida para peces, es que tenemos buenos actores.

La escuela Talo y el colectivo Auzoa, han formado un buen número de actores y actrices excelentes, de formas y técnica correcta, que hacen creíbles los personajes, que dominan el código naturalista y manejan la situación escénica con tablas.

De nuevo enhorabuena y gracias por el buen rato que nos proporcionasteis la tarde del domingo.

Nada que ver con mi tarde de sábado. Después de esperar con interés la hora del cine para ver la última de Almodóvar, resultó un gran fiasco. Una historia insostenible con innumerables cruces y flecos sin acabar, unos diálogos malísimos en que los personajes tienen que narrar forzadamente la historia porque no se entiende cinematográficamente. Tan forzado que las interpretaciones de un elenco magistral, resultan patéticas.

Si alguna vez soñé con tener la oportunidad de ser un chico Almodóvar, acabo de tirar mis sueños por los suelos; pero ¿a qué viene esto?. Viene a cuento de que el teatro es una experiencia, que el domingo empezó en el hall de los Maristas en Sarrriguren encontrándome con amigos, viendo caras conocidas del teatro (también profesionales)... Auzoa mueve público. Quizás seamos público de crisis, de los que no nos podemos permitir ir a Madrid a ver El Rey León, porque cuesta 99 euros la butaca; pero un público que se ha acostumbrado a ver e ir al teatro gracias a grupos como Auzoa y entendemos de esto que es en riguroso directo y en persona.

Así empieza acertadamente Comida para peces, eliminando esa pared imaginaria que separa público y actores, para decirnos que nos van a mostrar una historia que va a tener mucho que ver con nosotros.

Y vaya que si lo tiene. En mis últimos quince años de vida laboral y en la que conozco de mis amigos, he vivido o visto estas situaciones muy de cerca, diariamente. Porque eso es lo que nos muestra Auzoa, en una pecera. Aguas aparentemente tranquilas, los peces apenas se rozan, parece que no pasara nada pero atrapa nuestra atención porque estamos reconociendo ahí lo que de lunes a viernes nos ocurre. Parece que no pasa nada.

Enhorabuena por la elección del texto. Es una obra de pequeños conflictos en que se nos muestra a través de la vida en una oficina, lo que ocurre hoy día en la mayoría de las empresas. La vorágine posmoderna y el miedo a salir de la pecera genera organizaciones tóxicas en que las relaciones entre empleados y con los superiores no hacen sino provocar dolor. Esto es lo que nos muestra acertadamente la obra dirigida por Laura Laiglesia.

Todo en la obra está al servicio de esa imagen de plácida y frágil cárcel, que son los lugares de trabajo. Donde en silencio se destruyen aspectos tan esenciales de la vida y el ser humano, donde damos tanto y pasamos tantas horas.

Nuevamente felicitaciones y gracias por mostrarnos también el camino a los grupos amateur: buena ejecución, acertada elección de textos, puesta en escena cuidadosa, buen nivel interpretativo... es lo que tenemos que exigir a nuestro trabajo, además de personalidad, de creer en nuestros proyectos para que el público tenga en nosotros un referente de calidad teatral: diversidad y calidez de experiencias.

Javier Salvo

1 comentario:

  1. Un millon de gracias!! A Javier y a la federacion por dar difusión al trabajo de tantos y tantos amantes del teatro.Sinceramente creemos que te has pasado Javier. Si de verdad hay todo lo que dices en este montaje,tenemos comida para peces para rato.
    Gracias otra vez, estos empujones sirven para creer y seguir luchando por nuestros proyectos!!!
    Un abrazo

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