martes, 11 de enero de 2011

Teatro Talo celebra por todo lo grande su 30 aniversario


El 13 de Enero en el Civivox de Sanjorge.
ANGELINA O EL HONOR DE UN BRIGADIER.
El 20 de Enero en el Civivox de Mendillorri
Auzoa Teatro representa:
OLVIDA LOS TAMBORES.
El 25 de Enero en el Civivox Iturrama
Fiesta - Homenaje 30 aniversario
El 29 de Enero en el TEATRO GAYARRE
UN FUNERAL DE MUERTE
Todas las representaciones a las 20:00h.
Más información en :
http://www.teatrotalo.org/
Además Teatro Talo ha editado una publicación muy interesante donde se hace un repaso de sus 30 años de existencia, mediante entrevistas, articulos, etc.

El siguiente arículo es uno de los que sale en la revista, escrito por Victor Iriarte, donde hace unas reflexiones sobre el Teatro Amateur.

EL TEATRO INVISIBLE

En 2009 se vendieron en este país 15,5 millones de entradas para asistir a 65.059 representaciones de teatro “legales”, de las que tributan a Hacienda y dan de comer a miles de personas. Esta cifra supone un tercio de la población. O sea, que es
alta. Mucho dígito para la relevancia social que tiene el teatro profesional, comparado con el espacio que ocupan ­en la tele, en los periódicos, en nuestras conversaciones­ actividades como las deportivas o la política (en la que participan
activamente muchísimas menos personas, y además se lo pasan peor). En Navarra hubo ese año 279.746 espectadores de pago. Es decir, casi la mitad de la población si siguiéramos la verdad estadística, que sabemos es mentira: al teatro van
menos personas, pero van bastantes veces.

No existen datos fiables sobre el número de espectadores que, además del citado, acude a ver teatro “aficionado”, aún menos visible. Dicen algunas estimaciones que son entre 8 y 10 millones. Yo digo, porque repaso a diario la programación en mi entorno para elaborar el programa sobre actualidad teatral El Apuntador en Onda Cero, y porque no me tengo por tonto, que no son menos de 15 millones, y me quedo corto. Piensen en el público de las representaciones escolares (muy fácil el conteo: todas las cámaras de vídeo tienen un pilotito luminoso); las universitarias, las de grupos “anfibios”, donde practican los artistas que quieren, y todavía no pueden, ser profesionales; en elencos estables como el Talo; o las expresiones parateatrales, como pasiones vivientes, cabalgatas, escenificaciones históricas...
Este teatro aficionado tiene una importancia capital en la generación de público. Es la puerta de entrada para miles de personas, que acuden a la llamada del niño, del familiar, del amigo...
También para la salvaguarda del repertorio, y de una sabiduría de siglos para llevarlo a escena, que estuvo en riesgo de desaparición tras el colapso de las compañías estables hace cuatro décadas debido al cambio de las condiciones del mercado. Sólo los aficionados pueden abordar montajes pensados para más de 6-­8 actores, límite que marca hoy la rentabilidad de un proyecto.
Un país que quiera un sistema teatral sólido debe cuidar a sus aficionados. Ningunearlo es miope y, a la larga, catastrófico. Pero en un momento en el que la oferta de ocio es inmensa, el amateur debe reclamar su espacio autoexigiéndose en cada montaje mayor calidad. Interpretativa, pero también escenográfica, luz, gestión... El espectador ya sabe mucho y que “regale” su tiempo es impagable. Hay que ponerle cara y matarse por él, que desprecia función a función esa supuesta invisibilidad.

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